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Y perdimos la fe


Tratándose éste de un blog de temática policial, me es moralmente imposible inhibirme de la terrible noticia con la que nos sorprendían en la tarde de ayer todos los medios de comunicación: El Tribunal Constitucional legaliza a Sortu. Y me es imposible inhibirme porque mi conciencia no me permite hacerlo: han sido muchas, pero muchas las víctimas de esa banda criminal como para hacer oídos sordos.
Mirad, tenía fe por la Justicia de este país, y me negaba a creer que la misma pudiera...

 ...estar politizada o tan influenciada por el poder ejecutivo de turno, o no tan de turno; me negaba porque creía en la Teoría de Montesquieu, esa Separación de Poderes: qué utopía en este país llamado España. 

Desgraciadamente, de un tiempo a este, hemos sido testigos de ciertas sentencias judiciales que solo contentaban al que se sentaba en el banquillo y sus abogados, mientras que todos éramos conscientes de la verdadera realidad. El caso Sortu no es diferente.

En 2011, el Tribunal Supremo, con el apoyo de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, prohibe a Sortu que se presente a las elecciones al considerar que éstos no son más que la derivación de Batasuna-ETA. Un año después, el mismo Tribunal Constitucional que decidió legalizar Amaiur, hace lo mismo con Sortu. Pero no, no puede pasar desapercibido en este artículo la motivación que alega el Constitucional para decidir su legalización. Cito textualmente: "las claras, contundentes e inequívocas declaraciones estatutarias de Sortu de rechazo a la violencia, incluida de forma expresa la de ETA, son suficientes" para contrarrestar otros elementos de convicción". Es decir, queridos lectores, que al Constitucional le basta con la palabrita del Niño Jesús para legalizar el partido de estas "personas". (Quizá José Bretón, al ver la legalización de Sortu, decida descubrir dónde están Ruth y José. No sé, igual lo ponen en libertad y forma el partido Parricidas en Acción y se presenta a alcalde).

A la única conclusión que puedo llegar es que definitivamente, al pueblo español lo han tomado por tonto. Es decir, que mientras que TODOS vemos cómo ETA, (amén de encontrarse asfixiada por la presión policial-judicial) decide cambiar su estrategia, pasando del asesinato a la tribuna política, ¡otros dicen que ETA ha dejado buenamente de matar!

Bildu y Amaiur nos han dejado numerosas pruebas, hasta el día de la fecha, que su única lucha es aquella que beneficie lo máximo posible a los presos de la banda terrorista ETA. Totalmente ineptos para gestionar un ayuntamiento, pero muy bien preparados para luchar y pelear por los derechos de los asesinos etarras. Es que es tan flagrante, tan evidente su simpatía hacia ETA y su entorno, que me niego a creer que alguien se crea a estas "personas".

Y como dice el título de este artículo, perdimos la fe. Y la hemos perdido porque sentimos que la verdadera Justicia no existe, y quizá nunca existió. Estamos desamparados, somos simples marionetas en manos de los verdaderos poderosos: los políticos. Ellos hacen y deshacen, legalizan o ilegalizan, condenan, o absuelven. ¿En manos de quién estamos? En fin, quiero mandar mi agradecimiento al Tribunal Constitucional por haber tenido el maravilloso detalle de no haber hecho el anuncio ayer, cuando se cumplían 25 años de la mayor masacre terrorista de ETA. 

Estado de Derecho, ese sueño inalcanzable. 

Pero aun así, seguiremos ahí fuera, luchando día a día por la libertad y la seguridad de todos. 




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