0

La Policía de antes, la Policía de ahora.

Mujer del CNP
En los años duros de ETA (80-90) en los que el Comando Madrid y el Itinerante francés hacían mil y una tropelías anuales, las fuerzas de seguridad del momento se veían superadas por el nuevo tipo delictual que se les había creado: el terrorismo de ETA. La organización terrorista asesinaba casi semanalmente, y a consciencia, tanto a personas relacionadas con la seguridad del Estado (policías, militares o guardias civiles), personas vinculadas a la judicatura (jueces, fiscales o abogados), políticos, meros viandantes, personas que iban a hacer la compra, a sacar al perro o mismamente una parturienta; amén de los secuestros de empresarios y las consiguientes extorsiones a familiares. Todo esto era nuevo para aquella Policía y no existía un patrón de investigación; se hallaban totalmente desbordades ante la falta de información y no tenían la más mínima idea de cómo meterle mano al asunto terrorista. Junto a esto, también se trataba de una Policía en transición; recordar que en aquellos años se pasaba de la Policía Armada y de Tráfico (los grises) a la Policía Nacional (marrones) y ya en el 86 el actual CNP, por lo que muy poco a poco se tenían que ir dejando las costumbres de la hostia heredadas de la época franquista. Pero no era este el principal problema, sino como ya he dicho, que aquella Policía se encontraba desbordada por aquella novedosa situación y ninguno de sus métodos les parecía dar resultado. ETA mataba día sí y día también, y aquella Policía, desbordada, comprendió que ante la ineficacia en sus gestiones, lo único que podría darle fruto eran las detenciones masivas (en las que caían tanto inocentes como terroristas y personas vinculadas de una u otra forma a la banda) y los interrogatorios en los que efectivamente se daban casos de torturas; bastantes casos. En muchas ocasiones esa fórmula les funcionaba, ya que se delataba a comandos, pero en muchas otras, un detenido era capaz de asumir su culpabilidad para que dejaran de pegarle, aunque fuera inocente. 

Siguió pasando el tiempo y se puede decir que a partir del año 86 y 87 la Policía y la Guardia Civil ya manejan mejor el tema de la investigación etarra. En el 87 se consigue desarticular al comando más sanguinario y que más inocentes ha dejado sobre el asfalto: el comando Madrid de De Juana Chaos, Soares Gamboa, Troitiño y otros más. La colaboración francesa fue clave. Pues a partir de estos años en adelante, el uso del castigo físico para sacar información fue en detrimento a favor de la investigación y colaboración internacional. Poco a poco se dejó de usar aquellos equivocados métodos por la investigación puramente policial. Casos aislados siempre hubo y habrá, pero desde hace muchos años ha dejado de ser la práctica habitual, no así en la citada década de los 80 a los 90; década en la que cabe recordar la creación de los GAL, que no fue más que otra respuesta ante la impotencia e ineptitud de saber investigar a aquella organización terrorista que estaba realizando estragos en la nación española.

Hoy día, y hace ya bastantes años, tenemos una Policía ejemplar, moderna, democrática y de valores, todo lo contrario que la de otros tiempos. Costó empezar con ETA, costó mucho, pero se consiguió hilar el tema y al final se pudo establecer un sistema de investigación organizado y perfectamente estructurado. La colaboración francesa fue clave, ya que Francia era el refugio y paraíso de los terroristas.

Los tiempos han cambiado, su Policía también, y ETA derrotada policialmente, que no políticamente.
0

Rayos Alicante

Grupo de Motos del Cuerpo  Nacional de Policía de Alicante

Son una veintena de Policías los que forman parte de esta Unidad, encuadrada dentro de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría Provincial de Alicante. Desarrollan su trabajo diario sobre una motocicleta de 750 Centímetros Cúbicos por las calles de nuestra Ciudad con el único objetivo de poder desplazarse a los avisos de urgencia que presta el 091 con la mayor brevedad posible, entre el numeroso tráfico habitual del asfalto de la capital de la Costa Blanca y llegar a sitios de difícil acceso adonde sus compañeros de los vehículos radiopatrullas les es muy difícil hacerlo por la idiosincrasia del terreno, como por ejemplo las callejuelas del  Casco Antiguo.

         Para conocer la historia de las motos en los diferentes Cuerpos que han formado parte de la Policía de nuestro país, es necesario remontarse al siglo pasado; más en concreto, hasta el año 1908, en la que se formó la Sección Ciclista en el seno del Cuerpo de Seguridad, formada por 14 Guardias al mando de un Teniente y “como misión especial la vigilancia de las calles y zonas extremas de la Villa de Madrid”, es preciso recordar que en esos tiempos, la patrulla habitual de la Policía era peatonal, es decir, que patrullan los sectores asignados a pie con los inconvenientes que ello suponía al no poder cubrir grandes distancias de un mismo sector. Para ello se presentó como solución la Sección Ciclista, la cual podía llegar con sus bicicletas en un breve espacio de tiempo a las calles más alejadas del Casco Urbano.